Una vez más, Presidente Trump y su ignorante administración están tratando de encontrar maneras de evitar ayudar a millones de ciudadanos de los Estados Unidos que consideran a Puerto Rico su hogar. El Presidente Trump trata a Puerto Rico como a sus negocios fallidos, tratando de alejarse de sus responsabilidades. Puerto Rico no es uno de sus casinos fallados. Su trato hacia Puerto Rico y su pueblo ha sido repugnante, jugando con las vidas de los estadounidenses en la isla.

La respuesta de Presidente Trump al huracán María ha sido abismal. Esta administración ha arrastrado sus pies para brindar ayuda desde el día en que el huracán diezmó a Puerto Rico. Ha sido nada menos que una desgracia.

Nada ejemplifica la indiferencia del Presidente hacia Puerto Rico como el día en que arrojó toallas de papel a una multitud de personas que necesitaban ayuda genuina, como si un desastre natural es una juego enfermizo. Su trato hacia Puerto Rico y su gente ha sido asqueroso.